El pasado miércoles 26 de agosto a las 17 se desarrolló la 2° Charla del Ciclo “Páginas de Nuestra Tierra: Encuentro sobre la Historia, el Paisaje y la Memoria de Merlo” en el aula magna de la UNLC. Nora Costamagna presentó su libro “Los monumentos de la Villa de Merlo” junto con la profesora Andrea Amaya, del programa de Valoración y Promoción del Patrimonio, de la Secretaría de Extensión de la universidad.
Durante la charla, Nora Costamagna contó que el libro surgió gracias a distintos pedidos de docentes de la Villa de Merlo, uno de los disparadores fueron las charlas que dio en la UNLC durante dos años. “El objetivo fundamental fue que se puedan tener los conocimientos de los lugares históricos de la Villa de Merlo” dijo Nora quien además agradeció a la universidad, a Andrea Amaya y a la Rectora Agustina Rodríguez Saá por abrirle las puertas a su investigación y presentación.
Gran parte de su exposición fue el recuperar casas y edificios históricos de la Villa de Merlo, muchos de los cuales fueron demolidos o remodelados, a pesar de su valor histórico: “Muchas veces prevalece el poder económico antes que la historia” dijo la autora. Nora Costamagna mostró fotos de distintas épocas y registros documentales que llegan hasta mitad del siglo XIX, desde la casa de Fermin Romero, el viejo Molino de Piedra Blanca y el museo Lolma, entre muchos otros.
Una de las historias centrales fue la desaparición de distintos monumentos, por ejemplo el cambio de nombre de la Plaza Eva Perón, conocida hoy como Plaza Leopoldo Lugones. “Iba a atribuirle el cambio de nombre a la dictadura del ‘55, pero decidí buscar la verdadera historia” dijo Costamagna, que contó que rastreó la fundación de la plaza, una placa perdida con el nombre y un busto de Eva Perón y que la llevó a encontrar esa placa en la sede de ATE, luego que se desechara en una limpieza de la casa del Bicentenario.
“Zulma Bustos fue parte de la comisión de la plaza, su padre era uno de los dueños de la casa donde hoy funciona la biblioteca de Piedra Blanca. Me contacté con ella y luego de la entrevista fui a la casa del bicentenario. La placa no estaba, terminó en el corralón municipal y los chicos de ATE la rescataron” cuenta Nora Costamagna.












