La Universidad Nacional de los Comechingones cerró en Luján la etapa de plenarios y talleres participativos del Plan de Prevención de Incendios Forestales del Oeste de las Sierras Centrales de San Luis, junto con autoridades locales, representantes del Gobierno de San Luis y FAO Argentina.
El Plan es un trabajo que la UNLC lleva adelante desde hace más de un año y medio, luego de ser designada por FAO Argentina como Entidad Técnica Formuladora, en articulación con el Gobierno provincial. FAO Argentina es la representación en el país de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
“Felicitamos al Gobierno de San Luis y a la Universidad Nacional de los Comechingones por la presentación del Plan de Prevención de Incendios Forestales. Esto es resultado de un proceso participativo que reunió a los actores del territorio para construir una estrategia adaptada a los desafíos locales y proteger una zona clave para la conservación de los bosques nativos y el abastecimiento de agua de la provincia”, dijo Ángel Parra, consultor principal del programa REDD en FAO Argentina.
El plenario de cierre se realizó el jueves 2 de julio. Participaron la rectora de la UNLC, Agustina Rodríguez Saá; la ministra de Seguridad de la Provincia, Nancy Sosa; el ministro de Desarrollo Productivo, Federico Trombotto; e intendentes y autoridades de Quines, Leandro N. Alem, Nogolí y Luján.
El ingeniero Victorio Patteta, coordinador ejecutivo del proyecto, explicó que el objetivo de la actividad fue “devolver los resultados a la comunidad” en una instancia común, después del trabajo realizado en distintas localidades.
“FAO participó de manera virtual y valoró mucho la presentación y todo lo que se generó durante este proceso”, explicó Patteta.
Parra también confirmó que FAO continuará acompañando la próxima etapa. “Seguiremos acompañando la etapa de implementación para convertir esta planificación en acciones concretas de prevención y gestión del riesgo de incendios forestales”, agregó Parra.
Proteger el bosque nativo
El Plan de Prevención de Incendios Forestales se impulsa a través del Proyecto Pagos por Resultados de REDD+ de la Argentina, implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura junto con la Subsecretaría de Ambiente de la Nación y financiado por el Fondo Verde del Clima.
El proyecto presenta un 80% de avance en su formulación y prevé iniciar su implementación a comienzos de 2027, con una inversión de 1 millón de dólares.
El área de trabajo abarca 177.800 hectáreas del oeste de las Sierras Centrales de San Luis e incluye a La Punta, Villa de la Quebrada, Nogolí, San Francisco, Leandro N. Alem, Luján y Quines. El objetivo es proteger los bosques nativos, reducir el riesgo de incendios forestales y fortalecer la resiliencia del paisaje en una zona clave para la conservación ambiental y el abastecimiento de agua.
Durante la elaboración del Plan se realizaron 10 talleres participativos, con la intervención de 580 personas. Esos encuentros permitieron construir el mapa de riesgo y definir las principales medidas de prevención, vinculadas con educación y concientización, manejo sostenible del bosque nativo, fortalecimiento de la gestión territorial y mejoras en infraestructura estratégica.
El equipo de trabajo explicó que FAO solicitó la entrega de cinco productos técnicos, organizados a partir de una guía metodológica. El primero consistió en elaborar un mapa de actores para identificar quiénes forman parte del territorio y con quiénes era necesario trabajar. El último producto incorporará los resultados del plenario realizado en Luján.
Además, FAO pidió que la UNLC acompañe el monitoreo de las obras que finalmente se ejecuten a partir del proyecto. Por eso, una parte del equipo continuará trabajando durante la etapa de implementación.
Patteta explicó que los talleres respondieron a un enfoque ecosistémico. “Eso es justamente lo que propone este enfoque: no imponer soluciones, sino construirlas entre todos los actores, complementando el trabajo técnico de la Universidad con el conocimiento y la experiencia del territorio. Nosotros le dimos forma técnica a todas esas propuestas”, sostuvo.
Para el equipo, el Plan también expresa el papel que puede cumplir una universidad pública joven cuando trabaja junto a las comunidades de su región.
“Tenemos presencia real en territorio y logramos objetivos concretos para la gente. Este tipo de proyectos fortalece el vínculo con las comunidades y permite que más jóvenes del interior conozcan la Universidad”, destacaron.
También señalaron el acompañamiento institucional de la rectora Agustina Rodríguez Saá durante todo el proceso. “Desde el primer momento estuvo a disposición del proyecto, participó activamente y acompañó cada etapa de trabajo”, indicaron.
“Somos una universidad joven que nunca perdió el norte. La Universidad tiene un objetivo claro: trabajar para la gente y con la gente”, concluyeron.













