El mensaje de Adolfo Rodríguez Saá en la UNLC, durante la apertura del TIPAU 2026
El exgobernador y exsenador nacional Adolfo Rodríguez Saá brindó una conferencia en la Universidad Nacional de los Comechingones (UNLC) en la Villa de Merlo, donde trazó los desafíos urgentes de la región: la escasez de agua, el ordenamiento territorial y la defensa de la educación pública. Centrando su exposición en las necesidades locales, lanzó un fuerte llamado a la comunidad académica para involucrarse en la toma de decisiones.
El tema prioritario de su discurso fue el manejo estratégico de los recursos hídricos. “En nuestra región, no solamente en Merlo, sino en nuestra región, el problema del agua es la escasez”, definió Rodríguez Saá, en contraste con la abundancia que caracteriza a la zona núcleo del país.
Fue durante la apertura del taller anual de urbanismo y arquitectura, conocido como TIPAU. Recordó que, frente a las antiguas políticas de prohibición en el uso del agua, su gestión impulsó un plan de diques y acueductos bajo una premisa clara: “había que hacer como hace la hormiga, juntar en el verano para vivir en el invierno”.
Sobre esta base, desafió a los académicos y estudiantes a liderar un ambicioso proyecto productivo para la provincia. “Si Mendoza es una potencia con 275 mil hectáreas, acompáñenme a soñar lo que puede ser San Luis con 750 mil hectáreas que potencialmente pueden contar con riego”, dijo. Luego, enfatizó: “los que tienen que ser predicadores de ese sueño son los académicos y estudiantes de esta universidad”.
Ordenamiento territorial
Rodríguez Saá, que logró en el Congreso Nacional la creación de la UNLC en 2014 luego de años de lucha, también fue crítico sobre las políticas sobre el territorio en la actualidad y pidió que la academia sea consultada desde el inicio y no al final de los proyectos. “La participación, antes. Acá estamos con un problema que nos llaman a la participación después”, dijo y advirtió que bajo ese esquema la universidad solo termina actuando para “ser censores o correctores de lo que decidieron otros”.
En ese sentido, recordó la gestión de la UNLC para ilustrar el verdadero valor del diálogo. “La participación no es para convalidar el pensamiento de una elite que piensa, sino que es para nutrirse del fondo de los seres humanos, de los ciudadanos, de los vecinos, de las inquietudes, aspiraciones, sueños de cada uno de ellos”, dijo.
Por esa razón, insistió en que las universidades no pueden estar desconectadas de los problemas de sus ciudades: “Es necesario que la universidad esté totalmente arraigada al medio para solucionar, no solamente con una visión universal de la ciencia, sino también aferrada al territorio para que en la complejidad del territorio le demos las soluciones”.
Marcha y diálogo
La visita, que había sido introducida por las autoridades destacando al exgobernador como un “hijo de la educación pública” y defensor de las instituciones nacionales, concluyó con un explícito respaldo a las recientes protestas del sector.
“Excelente la movilización en defensa que hicieron esta semana, excelente. […] Expresarse en la lucha por los derechos es muy importante”, celebró Rodríguez Saá y llamó a que “cada uno de nosotros, en cada oportunidad, debe defender el derecho que tiene”.
Para el cierre, dejó una reflexión final sobre la necesidad del diálogo permanente. “Si estamos todos empacados, encerrados en nosotros mismos, no hay diálogo. Y si nos sentamos a hablar y no abrimos el oído y el corazón para escuchar lo que nos dice el otro, tampoco hay diálogo”, dijo. Así consolidó toda su presentación en una frase que resonó en el Aula Magna. “la universidad tiene que ser el motor de transformación de la sociedad”, dijo, frente a un auditorio compuesto estudiantes, docentes, nodocentes, profesionales y autoridades universitarias, entre ellas la rectora y la vicerrectora de la UNLC.
Textuales
“La participación no es para convalidar el pensamiento de una elite que piensa, sino que es para nutrirse del fondo de los seres humanos, de los ciudadanos, de los vecinos, de las inquietudes, aspiraciones, sueños de cada uno de ellos”.
“La formación académica de las universidades de Buenos Aires, de Santa Fe, de Córdoba […] el agua es abundante y el problema es que sobra […] en nuestra región, no solamente en Merlo, sino en nuestra región, el problema del agua es la escasez”.
“La participación antes. Acá estamos con un problema que nos llaman a la participación después. Es muy simple: ahora nosotros tenemos que ser censores o correctores de lo que decidieron otros”.
“Es necesario que la universidad esté totalmente arraigada al medio para solucionar, no solamente con una visión universal de la ciencia, sino también aferrada al territorio para que en la complejidad del territorio le demos las soluciones”.
“Si estamos todos empacados, encerrados en nosotros mismos, no hay diálogo. Y si nos sentamos a hablar y no abrimos el oído y el corazón para escuchar lo que nos dice el otro, tampoco hay diálogo”.
“Excelente la movilización en defensa que hicieron esta semana, excelente. […] que la Universidad de los Comechingones tenga una presencia en la lucha por sus derechos es muy importante”.
“Cada uno de nosotros, en cada oportunidad, debe defender el derecho que tiene. Si cada uno de nosotros defiende el derecho que tiene, se hace colectivo y logramos vivir en un mundo mucho mejor”.
“La universidad tiene que ser el motor de transformación de la sociedad”.












